Palabras de la Madre Priora en el acto de presentación de las obras de restauración del antiguo noviciado

¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

En el famoso Auto de Calderón, lo vivido por Segismundo fue una pura ilusión, hasta poder decir que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.

No es nuestro caso. Habíamos soñado, ciertamente, con ver restaurado este edificio del antiguo Noviciado en el que decenas y decenas de hermanas, incluidas algunas de las presentes y entre las que destaca con luz propia la Siervita, hemos recibido la formación necesaria de cara a la profesión como Religiosas Dominicas contemplativas. Hasta hace muy poco nos parecía un imposible y ya estábamos resignadas a contemplar y aceptar su desaparición a causa del deterioro a que había llegado. Pero, ¡de pronto!, – confieso que cuando menos lo esperábamos- nuestro sueño se ha hecho realidad gracias al Excmo. Cabildo Insular, al Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad, al igual que al Sr. Obispo, que ha apoyado siempre y ha mostrado en todo momento con el máximo interés todo lo relacionado con este Monasterio

Por eso hoy, cuando nos disponemos a mostrar la obra de rehabilitación realizada, con el fin de que los ciudadanos de La Laguna puedan contemplarla y admirarla, desde lo más hondo de nuestro corazón brota la palabra ¡GRACIAS! para expresar nuestro más vivo reconocimiento a las autoridades aquí presentes y a todos sus colaboradores al igual que a la Empresa Víctor Rodríguez e Hijos con su equipo de especialistas, que se han encargado con esfuerzo, con esmero y cariño de recuperar un edificio que parecía perdido, sin olvidar la sabia dirección del Arquitecto don Sebastián Matías Delgado Campos y su equipo técnico.

La Comunidad de este Monasterio tiene la satisfacción de poder ofrecerlo a la Ciudad -en un plazo prudencial- como Museo en el que se exhibirá gran parte de la riqueza artística que se conserva tras los muros de este Cenobio, ocupando un lugar privilegiado la Celda en la que vivió y murió la Siervita, situada en la misma entrada de acceso al edificio rehabilitado y con la frondosa higuera, que tiene su origen en la que plantó la misma Sierva en el siglo diecisiete.

He dicho un tiempo prudencial, el que tarde el equipo de especialistas en colocar adecuadamente todas las piezas que serán exhibidas.

Y nada más: reitero mi agradecimiento al Excmo. Cabildo Insular, en la persona de su presidente, al Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad, en la persona de su alcalde, a nuestro querido Sr. Obispo y al Ecónomo Diocesano y a todos vdes. que han querido acompañarnos en este sencillo, pero importante acto, que contribuye, sin duda, a dar brillo al décimo octavo aniversario de la declaración de la Ciudad de La Laguna como Patrimonio Mundial de la Humanidad. ¡Gracias!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s